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domingo, 26 de junio de 2011

Entrevista en prensa


 -¿Qué significado tiene para usted su trabajo?
 
Tal vez habría que preguntarme si mi vida tendría sentido sin mi “trabajo”. Yo me considero una persona reivindicativa, y es que creo que esta es la postura más honrada y honesta en este lugar donde las multitudes parecen vivir en una especie de psicosis colectiva o alienación, mientras destruyen sin pudor alguno su entorno, y por consecuencia, su propia identidad. Con mi poesía, mi música o teatro, trato de trazar un vínculo que abra la ceguera o el vacío de muchas de estas personas, a la vez que me sirve de bastón para sostenerme erguido. No tengo nada más que la lucha, es mi único motivo por el que vivir. ¿Cuáles fueron sus orígenes? Pues los mismos que los suyos, y con esto me refiero a nuestros antecedentes de libertad y unidad con el entorno. Hubo un tiempo en el que el ser humano era libre, que le bastaba una sombra para sonreír y que incluso desconocía los horarios. A fin de cuentas nosotros no dejamos de ser la evolución o la involución de todo lo descrito.Con esto no quiero decir que la vida en aquel momento fuese menos injusta que la actual, pues estábamos bajo el yugo del instinto, aunque el progreso no deja de ser una analogía bastante buena de todo esto. En algún momento hemos olvidado lo que nos hace ser lo que somos, y quizás por ello, actuemos reiteradamente en nuestra contra.

-¿Un actor o un músico se hace o nace?
 
Nace, indiscutiblemente que con mucho trabajo e interés se pueden llegar a conseguir algunos logros, pero a fin de cuentas, este va a ser el mismo trabajo y disciplina que tenga que aplicarse un genio para saber enfocar adecuadamente su caudal artístico y personal. La falta de talento puede destruir el arte, sin embargo, un talento excesivo puede, y de algún modo siempre lo hace, destruir al artista. Además, normalmente y salvo un golpe de suerte, este nunca va a ser reconocido como tal fuera de pequeños círculos de sensibilizados. Eso sí, afortunadamente, esto no pasa siempre, pero tanto Internet como las redes sociales están haciendo florecer demasiados “artistas” que solapan constantemente al verdadero corazón de nuestros versos.

-¿Un pequeño recorrido por su trayectoria profesional?
 
Viví demasiado deprisa, y la “deconstrucción” que aniquilaba mi alrededor no me dejó vivir como me hubiese gustado. No me gustó ni me gusta escribir sobre lo que escribo, pero tengo la certeza de que la poesía es el modo más auténtico de comprender la forma de vivir, y por ende, de denunciar un determinado momento histórico. La historia, muchas veces, se redacta desde el presente mirando al pasado, con lo que puede llegar a convertirse en una gran mentira. Este fue el impulso de mis más de siete poemarios. En el 2009 creé mi propia cía. de teatro para mostrar la poesía en sus más que diferentes manifestaciones, demostrando así que no es nada elitista, la “educación”... Y ahí entra mi último trabajo “Ecos de la noche”. Luego llegaría algún disco, publicaciones teatrales como mi última obra “Hipnosis”, eso sí, la evolución más incesante fue la del dolor.

-¿Proyectos?
 
Demostrar que si hay algo que puede hacer tambalear los actuales y alienantes sistemas culturales, eso, entre otros canales, puede estar en la poesía. Sé que en Galicia no hay expectativas de entrar en un teatro a disfrutar de poesía, pero puedo asegurarle de que en el momento  en el que la haya, también habrán cambiado muchas cosas.  Y esto seguiré haciendo con “Ecos de la noche”, “Hipnosis”, también con mi próximo libro “Ágata”, que promocionaré junto a “Libertad” de Ángel Padilla, y con el que seguiremos denunciando el maltrato, la escuela, la evasión del individuo o la esclavitud en la que pretendemos seguir viviendo. De aquí sólo puede intentar sacarnos la muerte...

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