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Conciertos-recital

Ecos de la noche
Para muchos son más que conocidas las diferentes iniciativas y proyectos de David Fernández Rivera, y no sólo en el que a la potenciación de la poesía se refiere, sino a todas sus actividades relacionadas con la concienciación y la divulgación de muchas de las temáticas que podrían, y de hecho llegan a pasar desapercibidas, en esta nueva era de la información.

"Ecos de la noche" bebe de todos y cada uno de estos canales, pero quizás con el brillo de ser el acontecimiento o espectáculo más representativo de la figura del autor. En este caso ya no nos estamos refiriendo sólo a lo contenido, puesto que todos sus libros y direcciones dentro de las artes escénicas atacan decididamente esta línea, sino a lo que en su forma se refiere.

Concebido inicialmente como una conferencia y recital de poesía, poco a poco fue nutriéndose de otros muchos segmentos que accidentalmente o por causalidad iba encontrándose el autor. Y así llegó un trabajo con vestuario, escenografía, iluminación, y por supuesto, con el apoyo incontestable de la música en directo de Diego Pacheco.

No obstante, y a pesar de esto, se hizo un gran esfuerzo por mantener la esencia de la contención interpretativa y la gran intimidad que siempre caracterizó a David, además de hacer algo muy sencillo de montar para llevar a un mayor número de lugares.

En todo caso, "Ecos de la noche", no es más que la materialización del compromiso del autor con un lenguaje olvidado, y muchas veces anquilosado cuando se pretende sacar atropelladamente la etiología de los libros, nos referimos, por supuesto, a la poesía.

La lírica es música, es conversación, espectáculo, y por encima del todo, una reunión entre amigos y compañeros. Quizás llegó el momento de reformularse la validez de elementos comunicativos como los poemarios, que por motivos más que evidentes, ya no llegan al gran público.

Y no obstante, su espectacularidad sigue y seguirá vigente cada vez que fluya un recital, cada vez que se represente este "Ecos de la noche".

¿Todavía existen los poetas? Desde luego que teniendo en cuenta la frialdad de las relaciones, el declive del telurismo y el dominio aplastante de la inmediatez, así como de lo perecedero, lo lógico es que los últimos se hayan perdido en aquellos momentos en los que occidente tenía algo por lo que luchar y el bardo lo recogía en su grito.

Sin embargo, David Fernández Rivera trata de convencernos de lo contrario a través de un diálogo con el público que podría confundirse con un concierto de autor, o inclusive con algunas fotografías de un musical en el que sólo se mueven los acordes de una guitarra.

¿La temática? Ninguna en especial, porque toda ella gira en torno a una creación, que para las multitudes que construyeron el inmovilismo de la urbe siempre ha pasado desapercibida, sin embargo, en esta escultura escénica, hay algo que inocula lo que muchos han olvidado, y que no es otra cosa que el recuerdo de la vida, así como la urgencia de luchar por algo, de luchar por ella.